Por qué septiembre es el peor mes del año en bolsa (y qué dicen los datos de los últimos 100 años)
Septiembre es el único mes con media negativa desde 1928. Pero su mediana es cero, el efecto depende de cinco años concretos y vender cada septiembre habría costado más de la mitad del capital.
Víctor Saenz
Autor
Última actualización: 15 de septiembre de 2026.
Es verdad. Desde 1928, septiembre es el mes en el que peor se ha comportado la bolsa estadounidense, y es el único de los doce con media negativa. También es verdad que el septiembre típico no pierde nada, que la cifra depende de cinco años concretos de hace casi un siglo, y que vender cada septiembre habría sido una de las peores ideas posibles. Las tres cosas a la vez.
Empecemos por el dato, sin adornos y con su fuente.
Según la OCU, el S&P 500 ha caído de media un 1,2 % en septiembre desde 1928, y cierra el mes en negativo en torno al 55 % de las veces. El IBEX 35 se ha dejado un 0,5 % de media en septiembre en los últimos 33 años. Los dos últimos septiembres, los de 2024 y 2025, cerraron en positivo.
Hemos querido comprobarlo por nuestra cuenta con una fuente distinta: la serie mensual del mercado estadounidense de la Kenneth French Data Library (Tuck School of Business, Dartmouth), de 1928 a 2025, 98 septiembres. Sale −0,84 % con dividendos incluidos; descontando lo que aportan los dividendos, alrededor de −1,2 % en precio. Dos series distintas, la misma cifra.
Así que el titular se sostiene. Ahora viene la parte interesante.
El dato que desmonta el titular: la mediana
Hay una cifra que casi nunca acompaña a la media, y es la que lo cambia todo.
La media de septiembre es −0,84 %. La mediana es +0,02 %.
Traducido: el septiembre normal no pierde nada. Se queda plano. La media sale negativa porque un puñado de septiembres catastróficos tiran de ella hacia abajo, no porque la mayoría de los septiembres sean malos.
Y cuando decimos un puñado, es literal:
| Si quitas de la serie… | La media de septiembre pasa a ser |
|---|---|
| Nada (los 98 septiembres) | −0,84 % |
| Solo 1931 | −0,56 % |
| Los 3 peores (1931, 1937, 1930) | −0,29 % |
| Los 5 peores | −0,07 %, prácticamente cero |
| Los 10 peores | +0,47 %, positivo |
Quitando cinco años de noventa y ocho —el 5 % de la muestra— el efecto septiembre desaparece. Los responsables son 1931 (−28,7 %), 1937 (−13,6 %), 1930 (−12,6 %), 1974 (−11,0 %) y 1933 (−10,6 %). Cuatro de los cinco son de la Gran Depresión.
Spoiler: eso no es una regla de mercado. Es el rastro estadístico de unas cuantas catástrofes concretas.
Y si lo miramos con el contraste estadístico, tampoco aguanta
Como el dato se usa para tomar decisiones con dinero, merece la pena hacerle la prueba que se le hace a cualquier afirmación con números.
¿Es la media de septiembre distinta de cero? No de forma concluyente. El contraste da p ≈ 0,15, y el intervalo de confianza al 95 % va de −1,98 % a +0,29 %: incluye el cero y incluye territorio positivo. Con casi un siglo de datos, no se puede afirmar que septiembre pierda dinero.
¿Es septiembre distinto del resto de meses? Eso sí: la diferencia es de casi dos puntos y ahí el contraste sí aguanta (p ≈ 0,001). Septiembre rinde menos que los demás meses. Cosa distinta de perder.
¿Y en las últimas tres décadas? Ni eso. Entre 1996 y 2025 la diferencia de septiembre con el resto de meses ya no es estadísticamente significativa, y su mediana es +0,53 %.
La formulación honesta, y la que deberías llevarte, es esta: septiembre rinde significativamente menos que los demás meses, pero no se puede afirmar que pierda dinero, y en las últimas tres décadas ni siquiera la diferencia aguanta el contraste.
Por qué se dice que pasa
Circulan dos explicaciones. Merecen un repaso, porque una de ellas se cae sola.
La vuelta del verano. Gestores e inversores institucionales vuelven de vacaciones, revisan carteras y reajustan posiciones antes del cierre del año. Es plausible y encaja con el calendario. No está demostrado que cause nada.
La triple hora bruja. El vencimiento simultáneo de futuros sobre índices, opciones sobre índices y opciones sobre acciones, que ocurre el tercer viernes de marzo, junio, septiembre y diciembre. Este año cae el viernes 18 de septiembre, dentro de tres días.
Aquí conviene ser honestos, porque es el argumento que más se repite y el que peor se sostiene. Lo que dice la investigación:
- Un estudio sobre el IBEX 35 (Corredor, Lechón y Santamaría, Journal of Futures Markets, 2001) encontró que el día del vencimiento hay más volumen de negociación, pero ningún efecto significativo ni sobre los precios ni sobre la volatilidad.
- En Estados Unidos (Stoll y Whaley, 1987) sí se midió volatilidad elevada en la última hora, pero con un efecto medio sobre el índice de en torno al 0,4 %, que descontando costes de transacción se quedaba en un 0,15 % — y que los propios autores describen como coste de liquidez, no como movimiento real de mercado.
Y sobre todo, el argumento que lo tumba sin necesidad de estadística: la triple hora bruja pasa cuatro veces al año. Si explicara por qué septiembre es malo, marzo, junio y diciembre deberían serlo igual. Diciembre es el tercer mejor mes del año.
Más volumen, sí. Más volatilidad, en el mercado español no. Y causa del efecto septiembre, desde luego que no.
Qué pasa si haces caso a la estadística y vendes
Esta es la parte que cuesta dinero de verdad, y hay datos muy buenos para medirla.
J.P. Morgan Asset Management publica cada año el cálculo de qué le ocurre a una inversión que se pierde las mejores sesiones del mercado. Sobre el S&P 500 con dividendos, de enero de 2006 a diciembre de 2025, veinte años, partiendo de 10.000 dólares:
| Qué hiciste | Rentabilidad anual | Con qué te quedas |
|---|---|---|
| Quedarte quieto | 11,0 % | 80.619 $ |
| Perderte las 10 mejores sesiones | 6,6 % | 35.866 $ |
| Perderte las 20 mejores | 3,8 % | 21.177 $ |
| Perderte las 30 mejores | 1,6 % | 13.826 $ |
| Perderte las 40 mejores | −0,3 % | 9.462 $ |
| Perderte las 50 mejores | −1,9 % | 6.763 $ |
En veinte años hay unas 5.030 sesiones de bolsa. Las diez mejores son el 0,2 % de ellas, y perdérselas te quita el 55 % del capital final. Quedarte fuera cuarenta sesiones —el 0,8 % del tiempo— convierte veinte años de bolsa en rentabilidad negativa.
Y ahora el detalle que hace imposible el market timing, del mismo estudio y el mismo periodo:
Seis de las diez mejores sesiones ocurrieron dentro de las dos semanas siguientes a las diez peores. Y cinco de esas seis llegaron después de la sesión mala.
Léelo otra vez, porque es el argumento entero. Las mejores sesiones de la bolsa no están repartidas por el calendario: están pegadas a las peores. Quien vende porque el mercado se desploma sale justo antes del rebote. No es mala suerte, es el mecanismo: el rebote ocurre precisamente porque mucha gente ha vendido.
Como recuerda la OCU, para que el market timing funcione hay que acertar dos veces: cuándo salir y cuándo volver a entrar. Y la segunda es mucho más difícil que la primera, porque exige comprar cuando todo son malas noticias.
Lo que cuesta intentarlo, medido
Hay una cifra que cierra el círculo de forma casi poética. Morningstar publica cada año un estudio, Mind the Gap, que compara lo que ganan los fondos con lo que ganan de verdad los inversores de esos fondos, contando cuándo entran y cuándo salen.
En los diez años hasta diciembre de 2025, los fondos rindieron un 9,9 % anual y sus inversores un 8,7 %. La diferencia —lo que cuesta entrar y salir en el momento equivocado— es de 1,2 puntos porcentuales al año.
Exactamente la misma cifra que la caída media de septiembre.
Septiembre te quita un 1,2 % una vez. Intentar esquivarlo te quita un 1,2 % todos los años. Eso es mucho.
Y mientras tanto, cómo va el mercado de verdad
Un apunte de realidad, porque estamos en pleno "peor mes del año": a fecha de hoy, el IBEX 35 sube un 14,6 % en 2026 y ronda máximos de las últimas 52 semanas. El S&P 500 lleva en torno a un 12 %.
El contexto macro sí ha cambiado: la inflación de la eurozona repuntó al 3,3 % en agosto, arrastrada por la energía (+14,3 %), aunque la subyacente sigue contenida en el 2,2 %. Eso explica que el BCE subiera los tipos el 10 de septiembre, con efecto desde el día 16.
El caso es que eso —beneficios, tipos y crecimiento— es lo que mueve las bolsas. No el mes que marque el calendario.
Qué hacer en lugar de vender
→ Revisa que tu cartera siga siendo la que querías. Si la bolsa lleva dos años subiendo, es probable que pese más de lo que decidiste. Eso sí es un motivo para tocar algo, y no tiene nada que ver con septiembre.
→ Comprueba que el riesgo sigue siendo el tuyo. El dinero que vas a necesitar en menos de cinco años no debería estar en renta variable, en septiembre ni en ningún otro mes.
→ Mira lo que pagas en comisiones. Es lo único de esta lista que controlas al cien por cien. La rentabilidad futura no la decides tú; el coste, sí.
→ Aporta de forma periódica en lugar de adivinar el momento. Comprando todos los meses no aciertas nunca el mínimo, pero tampoco te lo juegas todo a un día. Y te ahorras esta conversación cada septiembre.
El coste que sí controlas
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Preguntas frecuentes
¿De verdad septiembre es el peor mes del año en bolsa?
¿Debería vender en septiembre?
¿Qué es la triple hora bruja?
¿Funciona el "sell in May and go away"?
¿Cuál es el mejor mes del año?
Este artículo es divulgación, no asesoramiento financiero. Rentabilidades pasadas no garantizan rentabilidades futuras. Invertir conlleva riesgo de pérdida del capital.
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